
Oriente
Las mezquitas lloran,
El olor a legumbres arroba
Decido salir a caminar
A buscar en lejanos pagos
Un nuevo motivo para escribir,
Una nueva inspiración
Que no me haga extrañarte
Que me invite a olvidarte
A pintarte en estas prosas
De santures y azafrán.
Apenas vio entrar el auto en la cochera salió con paso rápido a recibirnos. Las manos le temblaban -tal vez por frío, tal vez por nervios- al tomar nuestros rostros extranjeros y besarlos.
Nunca antes nos habíamos visto, aunque nos conocíamos de toda la vida.
Ella era pequeñita, de mi estatura. El cabello oscuro, cortado al estilo carré, enmarcaba el rostro blanco como el mármol y los ojos negros, tan vivaces e infantiles aunque rodeara los 45 años.
Mi papá solía llamarle "Bahichí", que es un diminutivo para su verdadero nombre, Bahie.
- Mi Bahichí, ¡`Alláh-u-Abhá!*
- Has vuelto...`Alláh-u-Abhá... - dijo con voz temblorosa y las lágrimas que nacían desde el fondo de las entrañas se marcaron como fuego en las mejillas de cada uno. Se fundieron en el abrazo del reencuentro...después de tanto dolor, después de tanta historia. Otra vez juntos, sangre de la misma sangre. Por el tiempo perdido, en su honor...
Para los dos jóvenes eternos, el melancólico letrista de la voz melodiosa y su hermana menor: Pakzad y Bahichí.
Nota: * "`Alláh-u-Abhá" /pronunciación: Alá-o-abhá/ es una expresión del Más Grande Nombre de la Fe Bahai. Es utilizado como saludo entre los bahais y significa "Dios es el Más Glorioso". La principal consideración debe ser siempre la adecuada dignidad con que se use.
Fuente: "Luces de Guía", de Helen Bassett Hornby, Editorial Ebila, págs 365-370.

