domingo, 14 de marzo de 2010

La lenta máquina


- No estoy seguro de que te ame aún. Esperame, por favor. Sé que lo voy a lograr.

Te miré desesperada, añorando que fuera mentira. Desesperada, con las lágrimas en la garganta.

-No estoy en condiciones de esperar, disculpame.

Me tomé el último sorbo de café ácido que se llevó las lágrimas saladas hasta el estómago. Te di unos segundos para retractarte, segundos infinitos que se hicieron centurias de anhelarte …hasta ayer, por fin, me liberé.



La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.

Julio Cortázar