jueves, 17 de junio de 2010

Ya eran las 3 y los chicos no venían. No venían...¿por qué? Respiré hondo y volví al pensamiento recurrente anti-angustia: lo hago por Él.
A veces pienso que a la gente realmente no le importa...esto que es tan grande. Se trata de una Causa universal, una época maravillosa en nacimiento, un momento de la historia predestinado a fortalecerse y vencer. Es tan grande que parece mentira; tan poderoso que asusta. ¿Qué estoy haciendo para merecerlo? Problablemente nada, pero me tocó pelear. Pelear , en este día, es educar...pero los chicos no vienen. ¿Por qué no vienen?
Retomo la cordura y me induzco nuevamente al pensamiento de "lo hago, y siempre lo haré, sólo por Él".
Y luego, casi como un mensaje instantáneo, suena el timbre. Desde el umbral de la puerta de entrada me mira Oriana:
- Seño, ¿vamos a tener clases hoy?

sábado, 5 de junio de 2010

De a dos


- Me da igual...
- Qué sínica sos. Honestamente, no pensé que te importara tan poco.

"Me importa. No te vayas. Quedate..." pero no pudo decir nada porque el vacío de su pecho se chupó las palabras melosas. Todas y cada una, ya no había nada. Sólo ese sentimiento áspero y oscuro de ver su espalda curvada alejándose. ¿Para siempre? Sí, esta vez para siempre.

Era así su orgullo de princesa frustrada que no daba el brazo a torcer. Incluso en los dos minutos antes del final:

-Esto ya no está funcionando como antes. Yo...estoy confundido. ¿Qué hago? ¿Qué hacemos?

jueves, 3 de junio de 2010

Jueves 27




Busco un espacio tranquilo y caliente para apoyar mi cabeza cansada. Los párpados tiemblan del stress, las manos heladas por el frío y los pies transpiran las medias de toalla. Ya el rubor ha perdido su efecto tostado y los nervios desgarrados piden tregua al mundo, al trabajo de oficina, a los estudios. Solo somos vos y yo. Vos yo y el hueco de tu cuello. Mi vida, los dioses crearon el hueco de tu cuello para mi cabeza cansada.