Ya eran las 3 y los chicos no venían. No venían...¿por qué? Respiré hondo y volví al pensamiento recurrente anti-angustia: lo hago por Él.
A veces pienso que a la gente realmente no le importa...esto que es tan grande. Se trata de una Causa universal, una época maravillosa en nacimiento, un momento de la historia predestinado a fortalecerse y vencer. Es tan grande que parece mentira; tan poderoso que asusta. ¿Qué estoy haciendo para merecerlo? Problablemente nada, pero me tocó pelear. Pelear , en este día, es educar...pero los chicos no vienen. ¿Por qué no vienen?
Retomo la cordura y me induzco nuevamente al pensamiento de "lo hago, y siempre lo haré, sólo por Él".
Y luego, casi como un mensaje instantáneo, suena el timbre. Desde el umbral de la puerta de entrada me mira Oriana:
- Seño, ¿vamos a tener clases hoy?
jueves, 17 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario